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The Saboteur

  • Desarrollado por: Pandemic Studios - Electronic Arts
  • Género: Espionaje
  • Lanzado en: 8 de Diciembre, 2009
  • Advertencias: Lenguaje fuerte, Desnudez, Referencias sexuales, Consumo de alcohol, Consumo de tabaco, Violencia
  • Consolas Disponibles: PC, Xbox 360, PS3

6.3

7.5

Febrero 2, 2010    Por: Nicolás

Aunque la historia es interesante, lo primero de lo que uno se percata en The Saboteur es su parecido con Grand Theft Auto. Es un típico juego de arenera, con la excepción de que Sean es un tipo bastante versátil que puede escalar casi cualquier edificio y pasearse por los techos parisinos para evadir a sus perseguidores (muy al estilo de Assassin’s Creed). Esto es uno de los ejes del juego porque le permite volarse con facilidad de cualquier escaramuza con soldados o infiltrar áreas usando cables de electricidad, tubos de desagüe, terrazas y casi cualquier cosa en las fachadas. Pero todo lo demás es igual a GTA. Carros, armas, alarmas, áreas restringidas, nazis en las calles en vez de mafiosos y mucho, mucho plomo.

Tampoco faltan los personajes que ayudan a narrar y avanzar la historia repartiendo misiones. Éstas últimas usualmente son asignadas por miembros de la Resistencia y consisten en infiltrar, matar, volar o robar algo (en una palabra, sabotaje). De igual manera hay misiones secundarias que son asignadas por otros personajes menos importantes y consisten en infiltrar, matar, volar o robar algo más. El juego es bastante repetitivo en ese sentido.

Las labores que le encomiendan a Sean se pueden llevar a cabo de dos maneras: matando a todo el mundo o siendo sigiloso y no levantando sospechas. Para el segundo caso Sean usa una especie de termómetro circular alrededor del minimapa que se llena cuando los nazis lo ven haciendo cosas dudosas como escalar, portar un arma o irrumpir en áreas restringidas. Cuando el termómetro se llena, los guardias suenan la alarma y Sean deberá escapar escondiéndose en ubicaciones regadas por la ciudad o apagar la alarma dentro de ciertas áreas restringidas que hacen el papel de base.

Una manera de infiltrar estas áreas sin llamar la atención es robándole el uniforme a un nazi. El problema con los uniformes es que, aunque uno está camuflado, ver a un soldado corriendo aleatoriamente por ahí es un poco sospechoso y por eso siempre deben caminar en presencia de otros nazis. Es un concepto interesante, pero luego de un rato descubrí que la táctica sigilosa era muy lenta y tomaba demasiado tiempo. Al final del día fue más fácil y satisfactorio llenar de balas a todos los alemanes que se aparecieran.

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